A la Generación Z no le gustaba la masculidad tóxica e inventó un nuevo tipo de hombre. Ahora también huyen de él

A la Generación Z no le gustaba la masculidad tóxica e inventó un nuevo tipo de hombre. Ahora también huyen de él

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Le ves a lo lejos con un libro en la mano y un iced matcha latte en la otra. Al acercarte ves que el libro es de Virginia Wolf y que además lleva una tote bag de la que cuelga un labubu. Te sonríe, pícaro, mientras escucha música en sus cascos con cable de la que se escapa la voz de Mitski. ¿Es acaso un aliado? Una rara avis que entenderá que “no es no”, que valorará tu talento, que no pondrá mala cara cuando descubra que tienes pelo en la axila y las inglés, que te escuchará y que debatirá contigo temas de feminismo. Puede que sí, pero también puede que estés ante un “performative male” en el que lo que ves no es lo que parece.

Qué es el performative male

El término performative male (en castellano hombre performativo) se ha popularizado en redes sociales tanto, que la Generación Z ha organizando concursos en EEUU o Canadá que premian las mejores imitaciones de este tipo de hombre. “Son hombres que intentan adaptarse a lo que creen que les gusta a las mujeres feministas”, dijo la profesora de arte Guinevere Unterbrink al New York Times en uno de estos concursos.

Según explicaba a The Guardian la experta en tendencias J'Nae Phillips, un hombre performativo se centra menos en quién es como persona que en cómo proyecta su masculinidad en público. “Es alguien plenamente consciente de que la masculinidad está siendo observada, evaluada y consumida, y por eso la escenifica”. Lo que hace el hombre performativo es cuidar su estética y asegurarse de que sea la antítesis de los hombres de alto valor, pero en algunos casos no lo hacen no porque genuinamente sean así, sino para atraer a mujeres feministas o simplemente por estética.

No es convicción ni inclinación feminista, sino un tablero de Pinterest andante con lo que creen que nos gustaría a las mujeres feministas: libros escritos por mujeres, música compuesta por mujeres que escuchan con auriculares con cable, pantalones anchos y tote bags decoradas. También se esfuerzan por llevar tampones y les puedes ver con un labubu. Son intelectuales, alternativos, sensibles y progresistas, (o intentan parecer todo esto) y en términos de la Generación Z son “suaves” imitando el estilo de hombres como Jacob Elordi, que fue fotografiado leyendo y con tres libros; Paul Mescal declarándose fan de Mitski; o Timothée Chalamet con su forma de vestirse y moverse. Un performative male quiere ser como ellos pero es solo una estética, lo que ha provocado que este arquetipo se convierta en un meme de estilo starter pack.

Por qué no convence a la Generación Z

Si pensamos que la Generación Z valora la autenticidad y la honestidad por encima de todo, la falta de sinceridad de este perfil se convierte en una red flag para ellos. Para algunos, los hombres performativos usan ese estilo como un disfraz de caza para acercarse a sus presas y sus gustos y comportamientos son un engaño. El "hombre performativo" es ahora uno más en un grupo de arquetipos masculinos sospechosos que evitan las representaciones tradicionales de la masculinidad en redes sociales y en público, porque saben que si las siguen no ligarán con mujeres progresistas.

El sociólogo Jordan Foster, asegura que las redes sociales suponen para los hombres una “visibilidad pública históricamente novedosa”, que permite a ciertos hombres “jugar con su imagen de género". Pero la imagen masculina ha alcanzado un juicio social sin precedentes y se pasa de la glorificación a la condena en un abrir y cerrar de ojos. Por ejemplo, nos maravillaba que Harry Styles bailara con hombres en sus videoclips vistiendo prendas “femeninas”, pero se le acusó de queerbaiting (cuando un hombre hetero cisgénero se apropia de estética queer para su beneficio personal y profesional).

La Dra. Ashley Morgan, experta en masculinidades de la Universidad de Cardiff, explicaba en The Guardian que el hombre performativo ofrece una perspectiva diferente de la masculinidad y puede verse como una evolución del "softboi", el arquetipo de moda en 2019 y “se sitúa en un contexto de debate sobre si la masculinidad está en crisis”. Puede que sea una respuesta a la supuesta epidemia de la soledad masculina. Puede que responda a una masculinidad cambiante en la que ni ellos son capaces de sentirse ubicados. Naomi Klein explicaba en su libro ‘Doppelganger: Un viaje al mundo del espejo’ que en una época de desinformación masiva, “las identidades se confunden y se distorsionan” y este arquetipo es una muestra más de ello.

@iconfrance

Matcha latte à la main, bouquin féministe sous le bras, tote bag… qui est ce fameux “performative male” qui apparaît dans tous nos feeds cet été ? Entre esthétique pensée pour la story et vraie sensibilité, on se demande : c’est vraiment lui… ou juste une mise en scène bien orchestrée ? Dis-nous ce que tu en penses en commentaire 👇 #performativemale #matcha #jacobelordi #trends ♬ sonido original - Carlito

Una respuesta de hostilidad y miedo en las relaciones

Magdalene J. Taylor explicaba a Vox, que la tendencia del hombre performativo está "alineada con gran parte de la hostilidad que observamos en las citas en general: no confiamos en que las intenciones de nadie sean buenas". No tiene por qué ser wokefishing, pero se percibe con recelo y esa hostilidad es solo un reflejo de unas relaciones que cada vez son más complejas. Tenemos miedo de dar con un misógino, con un narcisista o con alguien que nos mienta, y lo que hacemos es desconfiar de absolutamente todos, hagan lo que hagan.

El problema con los hombres performativos es que viven actuando su masculinidad en vez de vivirla. Esa actuación constante genera desconexión consigo mismo y con los demás, y un rechazo (o al menos una sospecha) por parte de la Generación Z. La solución no es dejar de ser hombre, sino dejar de leer un guion e interpretarlo, y empezar a habitar la autenticidad de tu propia piel, y la vulnerabilidad real y no impostada.

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La noticia A la Generación Z no le gustaba la masculidad tóxica e inventó un nuevo tipo de hombre. Ahora también huyen de él fue publicada originalmente en Trendencias por Anabel Palomares .